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Riego inteligente en olivar: del calendario fijo al dato en tiempo real

En muchas explotaciones de olivar, el riego se ha organizado durante años a partir de calendarios más o menos fijos. La experiencia del agricultor, el conocimiento de la finca y la disponibilidad de agua han sido siempre factores clave para decidir cuándo y cuánto regar. Ese criterio sigue siendo fundamental, pero hoy el contexto ha cambiado: el clima es más irregular, los costes energéticos pesan más y el agua se ha convertido en un recurso cada vez más limitado.

Por eso, el riego inteligente empieza a ganar protagonismo dentro de la transformación digital agraria. No se trata de sustituir la experiencia del agricultor, sino de reforzarla con información real de la parcela. La idea es sencilla: pasar de regar “cuando toca” a regar cuando el cultivo realmente lo necesita. Esta forma de trabajar encaja con la evolución de la agricultura digital, donde el objetivo no es incorporar tecnología por moda, sino utilizar datos útiles para tomar mejores decisiones y ahorrar recursos.

Qué es el riego inteligente

El riego inteligente combina sensores, datos meteorológicos, conectividad y plataformas digitales para ajustar el riego a las necesidades reales del cultivo. En lugar de aplicar siempre la misma cantidad de agua, permite conocer mejor qué ocurre en el suelo, cómo evoluciona la humedad y qué condiciones climáticas pueden influir en la demanda hídrica.

Este tipo de soluciones permite programar el riego teniendo en cuenta la climatología, las necesidades hídricas, la ubicación de las plantas o la humedad del suelo. Además, facilita cambiar la programación en tiempo real y en remoto, evitando problemas como estrés hídrico, encharcamientos o aumento del riesgo de plagas.

Del dato en campo a la decisión de riego

La base del riego inteligente está en medir. Los sensores de humedad del suelo, las estaciones meteorológicas y los controladores conectados permiten recoger información de forma continua. Después, esos datos se envían a plataformas digitales donde pueden analizarse y transformarse en recomendaciones.

La Universidad de Sevilla recoge un ejemplo de sistema IoT para riego óptimo del olivar basado en nodos que miden la humedad del suelo, envían la información a la nube y la combinan con predicciones meteorológicas para tomar decisiones de riego de forma automática. Este tipo de soluciones muestra cómo el olivar puede avanzar hacia una gestión más predictiva.

También entran en juego la inteligencia artificial y los modelos predictivos, que combinan datos de sensores con IA para anticipar necesidades de riego, prever condiciones climáticas y planificar actuaciones con más margen.

Regar mejor, no simplemente regar más

Uno de los errores más habituales es pensar que, ante cualquier señal de estrés, la solución siempre es aumentar el riego. En realidad, muchas veces el problema no está en la cantidad total de agua, sino en cómo se reparte, cuándo se aplica y qué zonas de la finca la aprovechan mejor.

Una parcela puede tener sectores con exceso de humedad y otros con déficit. También pueden aparecer diferencias por el tipo de suelo, la pendiente, la presión del sistema, los emisores o el estado de cada zona del cultivo. Por eso, contar con datos permite revisar el problema con más precisión antes de hacer cambios generales.

Aquí también pueden complementar otras herramientas, como los drones. En artículos anteriores del Centro de conocimiento se explica cómo la evaluación del estrés hídrico con drones ayuda a detectar diferencias dentro de la parcela y a localizar zonas que conviene revisar.

Ahorro de agua, energía y costes

El beneficio más evidente del riego inteligente es el ahorro de agua, pero no es el único. Ajustar mejor los riegos también puede reducir el gasto energético, evitar bombeos innecesarios y mejorar el uso de los recursos disponibles. En explotaciones donde el coste de la energía tiene un peso importante, esta mejora puede marcar una diferencia real.

Los sistemas de riego basados en IoT pueden integrar sensores de humedad, estaciones meteorológicas, controladores automáticos y plataformas en la nube para gestionar el riego según las necesidades del cultivo, el clima y las condiciones del terreno.

Además, un riego más ajustado ayuda a evitar problemas agronómicos. El exceso de agua puede generar encharcamientos o pérdida de nutrientes. La falta de agua, por su parte, puede provocar estrés hídrico y afectar al desarrollo del fruto. En el olivar, encontrar ese equilibrio es clave para mantener la productividad y la calidad.

Riego deficitario controlado: usar menos agua con criterio

Dentro de las estrategias de eficiencia, el riego deficitario controlado consiste en aportar menos agua en momentos concretos del ciclo del cultivo, especialmente en fases menos sensibles, para ahorrar recursos sin comprometer la producción.

En olivar intensivo que reducir un 50% la dosis de riego durante la fase II del crecimiento del fruto permitió ahorrar un 25% de agua sin reducir la producción de aceituna ni de aceite, y con una mejora en la calidad organoléptica del AOVE obtenido.

Este tipo de resultados demuestra que el objetivo no es regar menos sin más, sino regar con más conocimiento. Para aplicar estas estrategias de forma segura, es necesario conocer bien el cultivo, el suelo y la respuesta de la explotación.

Una tecnología útil si se aplica con sentido

El riego inteligente no tiene por qué empezar con grandes inversiones ni con sistemas complejos. En muchas explotaciones, el primer paso puede ser instalar sensores en una parcela concreta, comparar datos durante una campaña o probar una herramienta de control remoto para revisar si realmente aporta valor.

Lo importante es partir de una necesidad clara: ahorrar agua, reducir costes, mejorar el control del riego, detectar zonas problemáticas o tomar decisiones con menos incertidumbre. A partir de ahí, la tecnología debe adaptarse a la realidad de cada explotación.

El olivar no necesita perder su conocimiento tradicional para avanzar. Al contrario, el riego inteligente funciona mejor cuando se combina con la experiencia del agricultor y el acompañamiento técnico adecuado. En definitiva, pasar del calendario fijo al dato en tiempo real permite gestionar el agua con más precisión, ahorrar recursos y reforzar la sostenibilidad del olivar.

Si quieres seguir conociendo soluciones digitales aplicadas al sector agrario, puedes visitar el Centro de conocimiento de Acelera Pyme ASAJA Granada o contactar con la Oficina Virtual AceleraPyme ASAJA Granada para recibir orientación adaptada a tu explotación.

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